Tomás Becket (Español)

Thomas_Becket-175x300Festividad: 29 de diciembre
Canonización: 21 de febrero, 1173

En la oración colecta en la Misa de la festividad de Santo Tomás, rezamos: "Dios nuestro, [tú] otorgaste a santo Tomás Becket el valor para derramar su sangre por la justicia" (Misal Romano). La justicia por la que Tomás murió fue el derecho de la Iglesia a ser libre del control del gobierno.

Tomás nació en 1118 en Londres. Estudió Derecho y se convirtió en asistente del Arzobispo de Canterbury. Tomás se reunió con personas influyentes de la Iglesia y del gobierno. El arzobispo confió en él y lo envió a Roma varias veces en asuntos de la Iglesia. Tomás también fue ordenado diácono. Ese mismo año, un nuevo rey fue coronado en Inglaterra, Enrique II. Tomás y Enrique se hicieron buenos amigos. Enrique nombró a Tomás canciller de Inglaterra, una posición importante en el gobierno. Un gran salario vino con el empleo, y Tomás comenzó a vivir como hombre rico.

Después de que el arzobispo murió, el rey Enrique decidió que Tomás tomaría su puesto. Tomás fue ordenado sacerdote y luego obispo. Tomás tomó en serio su vocación y sus nuevas responsabilidades. Cambió la forma en que vivía. Acogió a los pobres en su casa y les sirvió comida.

Tomás y el rey Enrique comenzaron a discrepar sobre el poder que el rey tenía sobre la Iglesia. Discutían de los impuestos injustos sobre las tierras de la Iglesia. Discutían si los sacerdotes acusados de crímenes deberían ser juzgados por la Iglesia o por un tribunal del gobierno. Tomás se vio obligado a ocultarse fuera del país por más de seis años.

Cuando regresó a Inglaterra en 1170, la situación no había mejorado. Cuatro caballeros escucharon al rey Enrique decir: "¿Nunca me libraré de este cura?" Así que los caballeros decidieron matar a Tomás. Tomaron sus espadas y lo atacaron en la catedral de Canterbury el 29 de diciembre, preguntando: "¿Dónde está el traidor?" Tomás respondió: "Aquí estoy, no hay traidor, sino arzobispo y sacerdote de Dios".

Cuando la noticia de su asesinato se extendió por el territorio, la catedral se llenó de gente que lloraban por su arzobispo. En dos años, el Papa Alejandro III lo declaró santo. Santo Tomás Beckett está enterrado en Canterbury y muchas personas visitan su tumba cada año para orar al hombre de Dios que luchó por el trato justo de la Iglesia y su pueblo. Podemos honrar a Santo Tomás orando por todos los católicos que no son libres de vivir su fe.

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