Bernardita Soubirous (Español)



Bernadette_Soubirous-188x300Festividad: 16 de abril
Venerada: 18 de noviembre, 1923
Beatificada: 14 de junio, 1925
Canonizada: 8 de diciembre, 1933

¡Qué bendición que nuestra Santa Madre se aparezca no sólo una vez, sino 18 veces! Eso fue exactamente lo que le sucedió a Bernardita Soubirous durante cinco meses en 1858. En una ocasión, Bernardita, su hermana, y una amiga recogían leña cerca de su casa en Lourdes, en Francia, cuando, de repente, a Bernardita se le apareció una agradable Señora vestida de celeste y blanco, sobre un rosal en una gruta pequeña. La Señora tenía en sus manos un rosario e hizo la señal de la cruz, y Bernardita, de sólo 14 años de edad, se arrodilló y empezó a rezar el rosario.

La Señora le habló con amor y respeto, lo que desconcertó a Bernardita quien, al ser de origen humilde y haber asistido poco a la escuela, no estaba acostumbrada a que la tratasen con tanta amabilidad. Durante una de las apariciones, le preguntó a la Señora quién era, a lo que ella contestó: “Soy la Inmaculada Concepción”. Bernardita no entendió lo que eso significaba, pero luego supo que esas palabras describían a María, quien fuese preservada del pecado original desde su concepción en el vientre de su madre. Así fue como Bernardita se dio cuenta de que la Señora era nuestra Santa Madre María.

Cuando Bernardita empezó a hablar de las apariciones, mucha gente, incluso autoridades de la Iglesia, no le creyeron, ya que ella era la única que hablaba con María y la veía, a pesar de lo que, grandes multitudes acudían a Lourdes con la esperanza de ver a la Madre de Jesús.

En una ocasión, María le pidió a Bernardita que excavara en el lodo cerca de la gruta y, cuando así lo hizo, brotó un manantial que creció y creció y que aún fluye y en donde, a petición de nuestra Santa Madre, se construyó una capilla. Millones de personas han participado en peregrinaciones a Lourdes: se bañan en las aguas del manantial con esperanza de ser sanados. Algunas de las sanaciones han sido declaradas como milagrosas, después de investigaciones exhaustivas llevadas a cabo por expertos médicos y por autoridades de la Iglesia.

Después de que las apariciones cesaron, Bernardita vivió una vida sencilla; era de familia humilde y no tenía muy buena salud. Ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Nevers a los 22 años de edad, y murió en 1879 cuando tenía sólo 35.

Bernardita mantuvo su gran fe, aún cuando la gente dudaba de su palabra, y de su ejemplo hemos aprendido a pedirle a María que nos ayude a tener fe en las enseñanzas de Jesús. Fue canonizada en 1993, y es reconocida como mística de la Iglesia.

Conexión con Sean mis Discípulos®
Grado 3, Capítulo 22

 

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