José María Rubio y Peralta (Español)

Joseph_Maria_Rubio_y_PeraltaFiesta: 2 de mayo (memorial); 4 de mayo (Calendario propio de la Sociedad de Jesús)
Canonizado: 4 de mayo, 2003
Beatificado: 6 de octubre, 1985
Venerado: 12 de enero, 1984


Nacido en 1864 y criado en una gran granja de familia en España, José entró en el seminario en 1876 cuando sólo tenía 12 años. Después de su ordenación en 1887, trabajó como párroco y fue profesor en el seminario de Madrid.

Después de una peregrinación a Tierra Santa, José le pidió permiso a su obispo para entrar en la Compañía de Jesús. Convertirse en un jesuita era algo que siempre había querido, pero retrasó ese sueño por muchos años porque cuando era un joven sacerdote asumió la responsabilidad de cuidar a un sacerdote anciano.

El padre José tomó sus primeros votos como jesuita a los 44 años de edad. Llegó a ser conocido como el “Apóstol de Madrid.” La gente venía desde muy lejos para celebrar el sacramento de la penitencia con él debido a su compasión y palabras sanadoras. Él ayudó a la gente a cambiar sus vidas y vivir para Cristo.

Tenía un gran amor y preocupación por los pobres y a menudo predicaba acerca de nuestra responsabilidad hacia nuestros hermanos y hermanas. Muchos laicos acudían al padre José para preguntarle cómo podían ayudar. Él los guió a abrir escuelas gratuitas, a cuidar a los enfermos, a encontrar vivienda para las familias necesitadas y trabajo para los desempleados. El padre José proveía también las necesidades espirituales de los pobres haciendo los sacramentos más disponible para ellos y mediante la organización de misiones en las que predicaba sobre el amor de Jesús hacia ellos.

Al centro de la vida y el ministerio del sacerdote estaba su amor por Jesús en el Santísimo Sacramento. Le decía a la gente que él servía que que la oración siempre debe ser lo primero. Decía que es a través de la oración que recibimos la fuerza para servir a los demás.

Murió en 1929, y la Iglesia ha honrado al padre José Rubio como santo desde 1985. El Papa San Juan Pablo II lo elogió por seguir el ejemplo de Cristo. El lema de José era: “¡Haz lo que Dios quiere y quiere lo que Dios hace!” Al igual que José, podemos hacer lo que Dios quiere al llevar la obra de Cristo al mundo. Podemos llegar a nuestros hermanos y hermanas necesitados a través de la oración y la acción.

Conexión con Sean mis discípulos®
Grado 5, capítulo 15

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